La historia de la prohibición del cannabis

La historia de la prohibición del cannabis

Nuestros ancestros utilizaron el cannabis como medicina común para tratar muchas enfermedades, pero su uso fue criminalizado a principios del siglo XX, una decisión que también fue adoptada en el resto del mundo. La historia de su prohibición es un viaje espectacular a través de la medicina y la conciencia. Lee este artículo para ver cómo el cannabis está regresando medicinalmente a la sociedad moderna.

La prohibición del cannabis, junto con la de otras drogas, ha tenido una larga historia, aunque en tiempos recientes se ha llegado a un punto completamente crítico. La marihuana pasó de ser una planta corriente a ilegal, y ahora se está cerrando el círculo volviendo a su punto de partida legal. El cannabis pasó de ser una planta comúnmente usada con propósitos medicinales a categorizarse como una planta que no ofrecía ningún tipo de beneficio medicinal. Hasta hace poco, el cannabis fue delegado a una categoría más peligrosa que la opiácea.

El largo viaje que ha realizado esta planta en el ámbito del consumo humano, sobre todo políticamente hablando, es igual de misterioso que su uso cultural a lo largo del tiempo. La actitud hacia el cannabis ha sido controversial, sobre todo durante la década pasada cuando los gobiernos realizaron muchos cambios. El mundo se encuentra al borde de una revolución indiscutiblemente inspirada por la marihuana, pues les ha dado a las personas la voz para defender sus derechos.

Esta exploración sobre la historia del cannabis es el ejemplo perfecto de por qué el esfuerzo para explorar la conciencia humana es un derecho fundamental. El cannabis ha sido el vehículo para una verdad mucho más grande que la de simplemente fumar marihuana para drogarse; una verdad sobre la libertad de los seres humanos y la libertad de alterar nuestros estados de consciencia.

Una medicina corriente

Una medicina corriente

En la década de 1800, Estados Unidos era uno de los mayores productores de cáñamo para la obtención de fibra y materiales. Aunque en ese momento su uso recreacional no era ampliamente conocido, era bien sabido que el cannabis se usaba con propósitos agrícolas y medicinales. El cannabis se encontraba disponible en una gran variedad de formas, como aceite y hierbas para la preparación de medicinas, que luego servían para tratar una gran variedad de síntomas.

En cualquier caso, es difícil distinguir hasta qué punto se usaba únicamente con propósitos medicinales, dado que el propósito general de la planta es el de hacer sentir bien a las personas. En 1862, Vanity Fair publicó un artículo declarando que la marihuana era un buen antídoto para la “melancolía” y fue llamada estimulante placentero.

En la mayoría de los casos se consumía en forma de comida o bebida, o bien era usada como cáñamo para fabricar ropa, papel y materiales de construcción. Los cogollos y hojas no se conocieron como algo que se podía fumar hasta la Revolución Mexicana de principios del siglo XX, cuando muchos mexicanos transportaban hierbas a través de la frontera. Poco después comenzó su prohibición.

Criminalización de la marihuana

El primer intento del gobierno norteamericano en la regulación de la planta se dio al tratar de controlar la cantidad de cannabis que llegaba a suelo norteamericano a través de los inmigrantes mexicanos. Fue en el año 1906 cuando crearon una Ley de Alimentos y Drogas, la cual incluía al cannabis, entre otras plantas, y establecía un uso regulado para los ciudadanos norteamericanos.

Entre 1914 y 1925, veintiséis estados en Estados Unidos aprobaron leyes que criminalizaban la planta y prohibían completamente su uso. Sorprendentemente, este proceso se llevó a cabo sinimpugnaciones por parte de los ciudadanos norteamericanos. Durante el proceso de criminalización del cannabis, el cáñamo también fue criminalizado, de modo que se prohibió el uso agrícola de la planta.

En los años 60, el cannabis llegó a los campus de las universidades con un gran número de estudiantes universitarios que fumaban marihuana por todos lados. En ese momento la penalización por el uso de drogas se hizo incluso más intensa, y durante ese tiempo muchos norteamericanos fueron encarcelados por el uso de la marihuana. La marihuana se convirtió en un foco de protestas en los años 70, momento en el que prácticamente había una insurgencia psicodélica. Sin embargo, la presión del gobierno fue tan intensa que el movimiento falló en ese primer intento.

En los años 70, el Congreso Norteamericano aprobó la Ley de Control y Prevención Comprensiva del Abuso de Drogas, que oficialmente situó a la marihuana en la categoría más restrictiva de las drogas. Con esta ley, el cannabis con propósitos médicos era prohibido en todas sus formas. Al ser clasificada como tan peligrosa, se le imponían las penalidades más fuertes, lo que se convirtió en el motivo por el cual una cantidad injustificada de norteamericanos terminaron en la cárcel. No parecía importar cómo de estrictas eran las sanciones que imponía el gobierno norteamericano. El pueblo norteamericano no era capaz de rechazar el uso del cannabis, ni siquiera con las imponentes leyes de prohibición.

La prohibición causa estragos en la sociedad

La prohibición causa estragos en la sociedad

Aunque la prohibición de las drogas como las anfetaminas y los opiáceos tuvo su propio efecto nefasto en la sociedad, la prohibición del cannabis fue definitivamente peor. Los norteamericanos no eran capaces de abandonar su deseo de consumir cannabis, ya fuera de forma recreativa o medicinal, de modo que la población reclusa comenzó a crecer a tal velocidad que el gobierno norteamericano no podía seguir el ritmo.

Es probable que, debido a la afluencia original de marihuana por parte de los emigrantes mexicanos, se haya producido un factor racial y un estigma social como resultado de esto. Entre los años 1965 y 1970, el número de arrestos por cannabis incrementó diez veces. Los prisioneros encarcelados por posesión o distribución de cannabis se convirtieron en la mayoría aplastante en la población reclusa.

Evidencias e investigaciones reales han demostrado que la marihuana nunca ha generado violencia extrema, asesinato o tortura. Este mensaje solo fue transmitido a modo de intento propagandístico por parte del gobierno norteamericano y de los gobiernos de todo el mundo. A pesar de ello, siempre se ha realizado un esfuerzo especial con tal de detener la circulación de esta planta. Como era de esperar, la presión nunca fue suficiente para evitar que las personas dejaran de usar o de distribuir marihuana. Fue entonces cuando la cantidad de norteamericanos encarcelados por el uso del cannabis, cuyas vidas han sido devastadas como resultado de usar inocentemente esta planta por motivos recreacionales, alcanzó un punto de inflexión.

Completando el círculo

En las últimas dos décadas, la historia de la prohibición del cannabis ha llegado a completar su círculo. La historia es prácticamente la misma en todos los países del mundo, con ésta siendo prohibida en el pasado y ahora alcanzando un momento en el que la legalización es inminente. El punto de inflexión para el pueblo americano se dio en los últimos 15 años, tras la comprensión de que muchas personas sufrían al usar algo que realmente no perjudica a la sociedad. También ha habido presión extrema por parte del sector científico, dado que investigaciones han comprobado que el CBD y THC poseen propiedades medicinales que sirven para tratar una gran variedad de enfermedades prevalentes en los Estados Unidos.

En 1996, California fue el primer estado en los Estados Unidos que legalizó la marihuana medicinal, causando una gran polémica dentro de la política norteamericana. California avanzó y se convirtió en el primer estado en aprobar una ley que legalizaba la marihuana médica. Esta inconsistencia entre las leyes federales y estatales se tradujo en el allanamiento de muchos dispensarios y en el enorme sufrimiento de la economía que rodeaba al cannabis.

Durante la década siguiente, ocho estados más legalizaron la marihuana medicinal a nivel estatal, desafiando las leyes federales. A medida que el número de estados continuaba creciendo, el apoyo detrás del movimiento de legalización se hizo cada vez más fuerte. En el año 2015, casi veinte años después de que California legalizara la marihuana medicinal, ya había 23 estados en Estados Unidos que contaban con programas de cannabis medicinal. Incluso hay cuatro estados que han legalizado la marihuana recreacional, descriminalizándola del todo.

En la actualidad, la legalización del cannabis se está esparciendo rápidamente por todo el mundo, siendo completamente legal para su consumo recreacional en Uruguay y varias partes de Europa. Las muestras de apoyo ante la legalización del cannabis y su significado para las personas se está volviendo más fuerte, de modo que ahora el fin de la prohibición es inminente.

Con la presión más grande de los estados, el gobierno federal norteamericano pronto no tendrá otra elección que dar por vencidas sus leyes de prohibición. Cuando la mayoría de estados apoyen la marihuana legal, el gobierno federal tendrá que rendirse. Si esto ocurre, estaríamos ante una declaración de poder por parte de las personas y de su derecho fundamental de usar el cannabis con fines medicinales o recreativos.

El cannabis como vehículo del cambio

El cannabis ha sido para los ciudadanos del mundo el vehículo del cambio; una voz, si quiere entenderse así. Les ha aportado a las personas un enfoque, algo para cambiar, algo con lo que transmitir una verdad mayor sobre la relación entre los seres humanos y sus consciencias, sus gobiernos y las plantas. A pesar de que la prohibición se considera un desastre para la historia humana, el trayecto recorrido por el cannabis desde su prohibición hasta la legalización ha sido espectacular. La desconexión del derecho básico de usar el cannabis ha permitido una amplificación del rol de todo esto en el progreso humano.

La marihuana ha permitido que la población humana moderna logre hablar abiertamente sobre sus derechos y empiece a crear una vida sostenible en la Tierra.

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    Sera Jane Ghaly

    A mí me gusta llamarme a mí misma la gitana viajera errante del mundo. Nacida en Melbourne Australia, pero renacida en prácticamente cualquier otra parte del mundo. Yo tengo una obsesión saludable con las palabras y los idiomas, usándolos como un vehículo para navegar a través de esta experiencia humana multidimensional. Mi entusiasmo por la marihuana comenzó en los Estados Unidos, y desde entonces he estado viajando por el mundo con la hierba como mi inspiración. La dulce Mary Jane me ha llevado a muchas partes del mundo, desde participar en ceremonias chamánicas en el Amazonas hasta fumar ganja con los Babas en la India. ¡La persona número uno con la que me encantaría fumar un porro es Joe Rogan!
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